viernes, 25 de febrero de 2011

AMOR A LA NATURALEZA

Hace poco tiempo que la he descubierto: se llama naturopatía. Es una ciencia sabia, coherente y que no dice nada más que algo tan simple como que los seres humanos podemos curarnos simplemente por lo que la propia naturaleza nos proporciona.
A decir verdad, siempre intuí que las enfermedades no son más que manifestaciones del desequilibrio interior y que se manifiestan de múltiples formas: contracturas, dolores musculares, alergias, depresiones, estrés, migrañas, artritis…
Hace casi más de 20 años que oí hablar de un médico alemán que tenía revolucionado a todo el elenco médico por expresar su opinión de que el cáncer es una malformación celular provocada por el malestar interno, ya fuese por hechos acaecidos de forma puntual y grave o por un continuo estado de ánimo negativo que lo provocaba. Él mismo había sido víctima de un tumor maligno testicular a raíz de la violenta muerte de su hijo…
Yo también lo creo. Desde mi ignorancia, sólo con intuición y libros y libros, y artículos y más artículos leídos uno tras otro para tratar de la naturaleza humana, he llegado a la conclusión de que la mejor manera de sanar es recuperando el equilibrio, y que la mejor prevención ante la enfermedad es la profunda felicidad interior, la paz.
Y que si es necesario alguna ayuda externa, ha de ser de forma natural, no agresiva, usando lo que la propia naturaleza nos ofrece. Nuestro cuerpo tiene la capacidad de autosanar, es una criatura maravillosa con una capacidad de supervivencia increíble, capaz de mantenerse a flote a pesar de nuestro continuo y perseverante maltrato, y sólo con un apoyo igual de sano y natural, logra rehacerse de forma más rápida, efectiva y duradera.
Pero un naturópata no es sólo un viejo recolector de hierbas que fabrica infusiones mágicas cual brujo en su caldero…es alguien que observa y estudia la naturaleza, y que además tiene una gran formación en anatomía, fisiología, nutrición y bioquímica, por no hablar de la propia sicología humana y su comportamiento…
Pues eso, nada más, es sólo una alternativa a la medicina tradicional, que no trata de sustituirla en absoluto, sino que simplemente, le sirve de apoyo y ayuda desde un punto de vista más natural, menos químico.
Y por esos caminos ando ahora, amigos míos…instruyéndome, aprendiendo y tratando de ayudar en todo lo que pueda a cuantos me regaláis vuestra confianza y atención.

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