"No salgas fuera de ti, vuelve a ti,
en el interior del hombre habita la verdad "
San Agustín
Hoy es el día dedicado a san Agustín, sus Confesiones han sido una guía luminosa en mi vida.
Cómo por las criaturas se llega a conocer al Creador
"Yo, Señor, sé con certeza que os amo, y no tengo duda en ello.
Heristeis mi corazón con vuestra palabra y luego al punto os amé. Además
de esto, también el cielo, la tierra y todas las criaturas que en ellos
se contienen por todas partes me están diciendo que os ame [...]
Pero ¿qué es lo que yo amo cuando os amo? No es hermosura corpórea, ni
bondad transitoria, ni luz material agradable a estos ojos; no suaves
melodías de cualesquiera canciones, no la gustosa fragancia de las
flores, ungüento o aromas; no la dulzura del maná, o la miel, ni
finalmente deleite alguno que pertenezca al tacto o a otros sentidos del
cuerpo.
Nada de eso es lo que amo, cuando amo a mi Dios; y no obstante eso, amo
una cierta luz, una cierta armonía, una cierta fragancia, un cierto
manjar y un cierto deleite cuando amo a mi Dios, que es luz, melodía,
fragancia, alimento y deleite de mi alma. Resplandece entonces en mi
alma una luz que no ocupa lugar; se percibe un sonido que no lo arrebata
el tiempo; se siente fragancia que no la esparce el aire; se recibe
gusto de un manjar que no se consume comiéndose; y se posee
estrechamente un bien tan delicioso, que por más que se goce y se sacie
el deseo, nunca puede dejarse por fastidio. Pues todo esto es lo que amo
cuando amo a mi Dios.
Pero ¿qué viene a ser esto? Yo pregunté a la tierra y respondió: «No soy
yo eso»; y cuantas cosas se contienen en la tierra me respondieron lo
mismo. Preguntéle al mar y a los abismos, y a todos los animales que
viven en las aguas y respondieron: «No somos tu Dios; búscale más arriba
de nosotros». Pregunté al aire que respiramos y respondió todo él con
los que le habitan: «Anaxímenes [filósofo del siglo VI a. de C. que
enseñaba que el aire es infinito y principio de todas las cosas] se
engaña porque no soy tu Dios». Pregunté al cielo, Sol, Luna y estrellas,
y me dijeron: «Tampoco somos nosotros ese Dios que buscas». Entonces
dije a todas las cosas que por todas partes rodean mis sentidos: «Ya que
todas vosotras me habéis dicho que no sois mi Dios, decidme por lo
menos algo de él». Y con una gran voz clamaron todas: «Él es el que nos ha hecho».
San Agustín, Las Confesiones, 10,6
Buscó a Dios apasionadamente, y nos dejó su oración después de su conversión:
Tarde te amé
¡Tarde te amé,
hermosura tan antigua y tan nueva,
tarde te amé!
Y ves que tú estabas dentro de mí y yo fuera,
Y por fuera te buscaba;
Y deforme como era,
Me lanzaba sobre estas cosas hermosas que tú creaste.
Tú estabas conmigo mas yo no lo estaba contigo.
Me retenían lejos de ti aquellas cosas
Que, si no estuviesen en ti, no serían.
Llamaste y clamaste, y rompiste mi sordera:
Brillaste y resplandeciste, y fugaste mi ceguera;
Exhalaste tu perfume y respiré,
Y suspiro por ti;
Gusté de ti, y siento hambre y sed;
Me tocaste y me abrasé en tu paz.
"Nos hiciste, Señor, para ti, y nuestro corazón está
inquieto hasta que descanse en ti"
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