viernes, 18 de noviembre de 2011

PRINCIPIOS QUE DEBEN ATESORARSE


Santiago de Cali era una fiesta. Llegaba diciembre y las calles se encontraban adornadas con festones de colores, mientras que las márgenes del río principal, resaltaban con las enormes figuras alusivas a navidad, con luces en sus contornos. Decenas de personas iban de un lado a otro, disfrutando la brisa de la noche. Como cada año, se volcaban al recorrido de varios kilómetros para disfrutar el alumbrado de la ciudad.
Iba con Lucero, mi amada esposa. Como siempre, tomados de la mano. Un principio que ha guiado nuestra vida de pareja: no perder los detalles, las palabras bonitas ni los gestos que transmitan amor y afecto. Pero delante nuestro dos personas mayores, asumo que de sesenta años. Parecían novios. Contribuían a tornar más emotiva la ocasión. Caminaban despacio, pero con visibles manifestaciones de enamoramiento.
Les encontramos de nuevo en un negocio de comidas rápidas. ¡Nada que envidiarle a dos enamorados! Y se dieron las condiciones propicias para que entabláramos diálogo con ellos. Y, como siempre: pregunto, pregunto, pregunto. “¿Mucho tiempo de matrimonio?”. Y la respuesta que desconcierta: cuarenta y dos años. “¿Alguna recomendación para lograr que perdure la relación?”. Y cuatro claves que aún siguen dando vueltas en mi cabeza: actitudes, comportamiento, tolerancia, y coincidencia en puntos comunes y conciliación en otros, en lo que respecta a las diferencias de criterio.
Pocos minutos después se alejaron, arrastrando la tranquilidad de quien no tiene afán de llegar a casa; viviendo su romance de matrimonio, cuatro décadas después del día en que dijeron que se aceptaban el uno al otro.
No cabe duda que uno de los mayores retos es compartir la vida en pareja. La situación resulta compleja en los primeros tres años por el ajuste y adaptación con la forma de pensar y actuar del cónyuge, pero con el correr del tiempo amenaza con caer en el automatismo, es decir, obrar por inercia, y como consecuencia: el progresivo deterioro de la relación.
Hoy compartiré con usted algunos principios que le ayudarán a construir una relación matrimonial en armonía, orientada al crecimiento mutuo. Son fundamentos prácticos para una vida plena, que toman fundamento en lo que enseña la Biblia.
1. El principio de la tolerancia
Si hay algo que lleva a desencadenar el más alto nivel de conflictos de pareja, es justamente la tolerancia. Pretender que en la relación sólo debe primar nuestro criterio, y la forma como vemos la vida, es un tremendo error.
Tolerancia es reconocer que hay diferencias, y procurar el arreglo, antes que la profundización de la brecha. Y se fundamenta en reconocer que fallamos y, de ser necesario, recibir la ofensa con beneficio de conciliación y no para agravar el asunto. El apóstol Pablo lo recomendó en los siguientes términos: “Así que, por cierto es ya una falta en vosotros que tengáis pleitos entre vosotros mismos. ¿Por qué no sufrís más bien el agravio? ¿Por qué no sufrís más bien el ser defraudado?” (1 Corintios 6.7, Reina Valera 1960).
La tolerancia tiende puentes hacia el diálogo. Por el contrario, quien se deja arrastrar por el orgullo, mantendrá serios conflictos con su pareja, y en el colmo, buscará siempre resultar ganador en cualquier escenario de contienda. No olvide que no es eso lo que espera Dios en nuestra forma de pensar y de actuar.
2. El principio de la aceptación
Unir dos mundos diferentes, como son cada uno de los componentes de la pareja, no resulta en absoluto fácil. Recuerde que usted y yo nos casamos con todo un bagaje de información, principios y condicionamientos mentales que aprendió nuestra pareja por años, y que no se cambian de la noche a la mañana.
Hay una premisa de la que partimos: nadie es perfecto. Si lo tenemos claro, entonces entenderemos que debemos comprender que son apenas naturales las diferencias con la forma de pensar y actuar de nuestro cónyuge. Antes que centrarnos en los errores que comete y aquellas actitudes que no compartimos, es esencial que valoremos en su verdadera dimensión las virtudes que le asisten.
Sobre esa base, nuestra actitud hacia la persona con quien compartimos la vida, debe modificarse. Tratarle como nosotros queremos ser tratados, aplicando un principio del reino de Dios que enseñó el Señor Jesús: “Así que en todo traten ustedes a los demás tal y como quieren que ellos los traten a ustedes. De hecho, esto es la ley y los profetas” (Mateo 7:12, Nueva Versión Internacional).
Si usted se esfuerza en pretender cambiar a la persona que ama, y que sea conforme usted lo tiene concebido en su mente, experimentará la frustración y le anticipo que se granjeará muchísimas dificultades. No olvide que las costumbres y actitudes del otro se construyeron desde la niñez, y la transformación en su forma de ser, es progresiva. Además algo que debemos tener fijado en nuestra mente: nadie cambia a nadie, sólo el Señor Jesucristo obra poderosamente en cada vida.
Si nuestro anhelo es edificar una vida armoniosa, es necesario aplicar en pareja el principio de la aceptación.
3. El principio del respeto
Hace pocos días leía en un diario de la ciudad, sobre el segundo factor desencadenante de estrés y ansiedad en las personas, después de los problemas económicos. Lo representaban los conflictos de pareja. Y ahondando más en la encuesta, un alto índice de quienes respondieron el cuestionario, señalaban que la falta de respeto en los componentes del matrimonio, llevaba a generar enfrentamientos.
Si bien es cierto que haya diferencias de criterio entre los cónyuges, es necesario que digamos las cosas en un marco de respeto hacia el otro. El apóstol Pablo lo enseñó de la siguiente manera: “Pagad a todos lo que debéis: al que tributo, tributo; al que impuesto, impuesto; al que respeto, respeto; al que honra, honra. No debáis a nadie nada, sino el amaros unos a otros; porque el que ama al prójimo, ha cumplido la ley” (Romanos 13: 7, 8, Versión Reina Valera 1960).
Cuando exprese en qué no está de acuerdo, hágalo en un tono de voz moderado, procurando no herir con sus palabras ni afincarse solo en los errores en que incurre su prójimo. Cuando una discusión se orienta a sobrepasar los límites de respeto mutuo, es recomendable darse un compás de espera. Ese lapso servirá para que se calmen los ánimos y se pueda pensar objetivamente sobre cómo resolver la situación.
Otra recomendación está encaminada a que las quejas se planteen puntualmente, de manera específica, sin que se llegue a la ofensa. Las diferencias de criterio—téngalo presente—no deben estimular las agresiones ni físicas ni verbales.
4. El principio de la creatividad
No hay otro ingrediente más nefasto para una relación en pareja, que la rutina. Al comienzo, cuando se vivían el período del noviazgo, siempre encontrarse y compartir—así fueran unas pocas palabras—resultaba emocionante. Había creatividad. Una vez se contrae matrimonio, lo más probable es que se caiga en un ciclo repetitivo. Siempre lo mismo.
Una cena romántica, caminar juntos de la mano por una avenida, un mensaje de texto al celular con contenido amoroso, y sacar tiempo para estar solos—sin la presión de los hijos—ayuda a que haya variedad en el matrimonio.
Nuestro amado Padre celestial es creativo. Lo ha sido desde la eternidad, y lo seguirá siendo. Por eso, la rutina no debe ocupar el primer lugar en nuestra relación.
5. El principio de la conciliación
Cuando prima el orgullo en la relación de pareja, difícilmente se cede, aún sabiendo que la otra persona tiene la razón. Es una actitud que no contribuye a la edificación de una relación con armonía en el matrimonio. Por ese motivo, ceder es la mejor recomendación.
Al respecto, el apóstol Pablo recomendó: “No paguéis a nadie mal por mal; procurad lo bueno delante de todos los hombres. Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres. No os venguéis vosotros mismos, amados míos, sino dejad lugar a la ira de Dios; porque escrito está: Mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor” (Romanos 12:17-19, Reina Valera 1960).
Llevémoslo al plano práctico: siempre resultará aconsejable negociar aquellas actitudes que le disgustan a la pareja. Un segundo elemento, es cambiar los comportamientos, definiendo cuáles podrían ser los correctivos a aplicar, con ayuda del Señor Jesucristo. Es posible mejorar y afianzar la armonía en el matrimonio cuando conciliamos.
6. El principio de la prudencia
Conocí a una joven pareja que terminó en separación. ¿El problema? Los dos iban donde sus respectivos padres, apenas tenían una diferencia de criterio, y les contaban detalles del conflicto. En pocas palabras, dejaban por el suelo la imagen del otro.
¿Está bien obrar así? En absoluto. Uno de los principios que debemos tener en cuenta, es el de la prudencia. Es decir, guardar para la pareja—en secreto—lo que ocurre al interior de la pareja. Nadie tiene porqué enterarse de las peleas: ni los hijos, ni los familiares, ni las amistades.
El rey Salomón, escribió sobre este particular: “No entres apresuradamente en pleito, no sea que no sepas qué hacer al fin, después que tu prójimo te haya avergonzado. Trata tu causa con tu compañero, y no descubras el secreto a otro no sea que te deshonre el que lo oyere, y tu infamia no pueda repararse” (Proverbios 25:8-10, Reina Valera 1960).
Recuerde siempre que resulta más fácil resolver un conflicto cuando es asunto de dos personas únicamente, que cuando lo conocen muchas personas. Solamente usted, su cónyuge y Dios—quien nos ayuda a resolver los problemas—deben saber de lo ocurrido.
Su matrimonio puede ser diferente. Permítale al Señor Jesucristo que ocupe el lugar principal. Puedo asegurarle que con Su divina ayuda, las diferencias de criterio serán más fáciles de resolver.
Tome la decisión más importante hoy
No podría terminar este Estudio Bíblico sin antes hacerle la mejor invitación que puede haber recibido jamás: recibir a Jesucristo en su corazón. Es muy sencillo. Puede hacerlo allí donde se encuentra. Basta que le diga: “Señor Jesús, reconozco que he pecado y que gracias a tu muerte en la cruz, no solo perdonaste mis pecados sino que me abriste las puertas a una nueva vida. Te recibo en mi corazón como único y suficiente Salvador. Haz de mi la persona que tú quieres que yo sea. Amén”
Puedo asegurarle que jamás se arrepentirá de esta decisión. Ahora tengo tres recomendaciones para usted. La primera, que comience a leer la Biblia, el libro más maravilloso que contiene principios sencillos y prácticos que nos ayudan a avanzar hacia el éxito y a afianzar nuestro crecimiento personal y espiritual; la segunda, que comience a congregarse en una iglesia cristiana, y la tercera, que a mi criterio es la más importante: haga de la oración un principio de vida. Orar es hablar con Dios. Él es nuestro Padre celestial y nos da la mano para crecer en el

     Fernando  Alexis  Jimenes

jueves, 17 de noviembre de 2011

GENTE TOXICA


Vampires, Toxic PeopleHay algunas personas que realmente pueden hacer que tú te enfermes.

¿Hay alguien en tu vida -un pariente, un jefe, un amigo, un amante o incluso un cónyuge- que te pone loco? ¿Hay personas que te hacen sentir inadecuado, indigno, o simplemente miserable?

Si hay alguien que no te apoya ni te desea lo mejor, entonces tienes una "persona tóxico" en tu vida.

¿Reconoces alguno de estos terrores tóxicos: El oportunista, el controlador, el entrometido, el sabelotodo, el narcisista yo-yo-yo, el instigador, el calculador frío, el mentiroso? De todo esto ha escrito la psicóloga norteamericana Lillian Glass en su libro superventas "Toxic People" donde brinda consejos para saber qué hacer y cómo hacer para librarnos de todas esas personas tóxicas que a diario tratan de envenenarnos la vida.

Anteriormente hemos publicado otros artículos sobre los conflictos interpersonales en el ámbito de las organizaciones, tales como  como trabajar com empleadosconflictivos,Los 6 procedimientos básicos de resolución de  conflictos yControles los inevitablesconflictos interpersonales

Ahora, para introducirnos en el tema de las relaciones tóxicas en un ámbito más personal y familiar, mostramos una serie de dos artículos, todos basados en la obra original de la doctora en psicología Lillian Glass, escritos por una psicóloga clínica y una periodista, respectivamente.


Personas tóxicas

Los celos, el ansia de éxito y el amor de los demás en exclusiva, están en el origen de los vínculos dañinos. Hay seres tóxicos capaces de infectarnos con su negatividad, pero también antídotos y técnicas para librarse de quienes nos amargan la vida e impiden crecer. Hay personas en nuestro entorno familiar, laboral o social, cuyos comentarios y actitudes nos complican la existencia.

Por María Jesús Ribas

Gente peligrosa para nuestra salud mental, emocional y física, a quienes conviene mantener alejados, o al menos a raya, si no tenemos más remedio que convivir o coincidir con esas personas tóxicas. Cualquiera que nos aflige con su actitud hacia nosotros, que no nos deja crecer, que no se muestra contento con nuestros éxitos y que pone barreras a nuestros esfuerzos para ser más felices, puede considerarse una persona tóxica para nuestra vida, aunque para cualquier otro individuo pueda resultar inofensiva.

Para la psicóloga estadounidense Lillian Glass, la raíz de toda toxicidad en las relaciones humanas son los celos. ¿Por qué algunas personas cercanas, queridas o amigas, nos hieren, se enfadan con nosotros, tratan de vencernos, buscan disgustarnos o intentan dañarnos con frases sarcásticas o respuestas que desaniman o al alegrarse falsamente de nuestra felicidad o éxito?

¿Por qué nos hacen críticas destructivas?, ?Debido a los celos y su concomitante envidia?, señala Glass, para quien el descontento y los sentimientos de insuficiencia provocan el ansia de posesión, del éxito y del amor de otras personas, así como el deseo de tenerlas para uno mismo, en exclusividad.

Caldo de cultivo: Los Celos

La frustración de otras personas que nos ven como ganadores y se consideran a sí mismas como perdedoras, las impulsa a golpearnos mental y verbalmente, y a veces incluso mediante la violencia física. También les lleva a involucrarnos en juegos molestos, palabras crueles y comportamientos sucios.
Los celos o la falta de amor propio son la razón de muchos comportamientos negativos hacia nosotros, pero también la causa encubierta de conductas similares de nosotros hacia los demás.

La doctora Lillian Glass, sugiere emplear ciertas técnicas para que los ataques emocionales de la gente tóxica no repercutan sobre nuestra salud física y mental. Para la experta, esto es una cuestión de supervivencia, porque buena parte del bienestar y éxito en nuestra vida dependen de que se mantenga nuestra fortaleza psicológica y emocional.

A veces, para contrarrestar la toxicidad ajena o intentar que no nos afecte, se recurre al consumo de drogas, tranquilizantes o a la alimentación compulsiva. Pero ello sólo es una forma de autodestrucción inconsciente, que sólo ocasiona que esa situación negativa se agudice cuando han pasado los efectos en apariencia placenteros de esos métodos para huir de la realidad.

Tampoco hay que responder con la violencia física, ya que las agresiones a los individuos tóxicos sólo consiguen convertir en víctimas a quienes en realidad son los verdaderos agresores, lo cual realimenta su papel negativo en nuestra existencia: es como intentar apagar un incendio echándole más combustible.

La amenaza en casa

Cuando las personas tóxicas forman parte de la propia familia, pueden plantear un verdadero problema psicológico, debido a la continuidad de la convivencia y el vínculo. Si están en el trabajo, pueden poner en riesgo nuestra continuidad laboral, debido a que se resiente nuestro rendimiento a los continuos conflictos.

Ya sean nuestros padres, hijos o cónyuges, nuestros jefes o compañeros de trabajo, a las personas tóxicas hay que aprender a tratarlas, para que no trastornen nuestro equilibrio vital. Según la investigadora Lillian Glass, la fórmula magistral para desintoxicar nuestras relaciones consiste en comunicarse para afrontar lo que nos molesta del otro y decirlo sin tapujos.

Si tiene un jefe, amigo o familiar que le hace sentir inferior. Si su madre, padre o ambos le han regañado a lo largo de toda la vida. Si está en contacto con un médico, profesor o cliente que le insulta o simplemente le pone enfermo. Si mantiene algunas de éstas u otras relaciones tóxicas, necesita sobrevivir a ellas.

Para conseguir una convivencia tranquila y feliz, la experta sugiere aplicar una serie de antídotos contra la negatividad. Una solución consiste en mantener el sentido del humor. Relajar las tensiones y divertirse, con ello permite responder al sujeto tóxico y conseguir el beneficio de la risa. Primero hay que relajarse, respirando lentamente unos segundos y exhalando mientras se recuerdan las palabras y acciones tóxicas, como si se las expulsara del cuerpo junto con el aire. Después hay que decir algo divertido, que ponga en evidencia al agresor verbal. Esto sirve para expulsar la tensión acumulada.

También es importante dejar de pensar todo el tiempo en el problema, los cual sólo contribuye a amplificarlo, ya que la mente es cómo una lupa: aumenta aquello que enfoca. Existen momentos en que una persona tóxica parece colapsar nuestra mente, convirtiéndose en lo único en que podemos pensar, lo cual es perjudicial. Hay que gritar o decir mentalmente ¡Basta de pensar! y apoyar esta expresión con frases positivas, como ?soy importante?, ?mi vida es valiosa? o ?me siento feliz?.

La técnica del espejo

La doctora Glass también aconseja actuar como si fuéramos un espejo. Se puede obligar a las personas tóxicas a ver reflejados sus comportamientos. Si alguien no para de hablar impidiendo que los demás lo hagan, la respuesta puede ser ponerse a ladrar. Cuando el tóxico se calle y pregunte ?¿qué pasa??, se le explicará que esa es la actitud que él mantiene con los demás.

Para que los individuos tóxicos vean cuán absurdas son sus ideas, comentarios y actitudes, lo mejor es formularles con tranquilidad interrogantes sencillos que se conviertan en una progresión lógica que vaya desbaratando sus argumentos, uno tras otro.
A aquellos que odian a los negros puede preguntárseles: ¿conoce mucha gente de color?, ¿ha convivido con ella?, ¿alguien le odia por ser quien es? Sus respuestas evidenciarán lo ridículo de sus ideas. Y siempre habrá más preguntas para ponerles en evidencia.

Aunque parezca difícil, hay que intentar emplear la cordialidad. Convertir el enfado en amabilidad es una respuesta ideal frente a muchos que van de duros por la vida. Los motivos de su actuación suelen ser la inseguridad y la falta de amor propio. Al saber que esas son las causas de su toxicidad, puede controlarse el enojo y transformarse en amabilidad, con lo que se ?sosiega a la fiera?. Muchas personas que tratan con el público hacen gala de esta capacidad, que da frutos asombrosos.

Otro antídoto para la toxicidad mental, consiste en desprenderse de cualquier emoción con respecto a la persona venenosa: sacarla de nuestra vida, no preocuparse por ella, no desearle ni bien ni mal, visualizar la desconexión con ella, dejarla atrás.

Catálogo de Personas Venenosas

Según Glass, estas técnicas son efectivas para contrarrestar a los que ella denomina ?treinta tipos de terrores tóxicos?, entre los que incluye al parlanchín, el chismoso, el cortante, la víctima sombría y condenada, el apuñalador de dos caras, el bromista, el matón rencoroso y autoritario, y el mentiroso. Todas son distintas formas de personalidades que coinciden en intoxicar la vida ajena.

Otras versiones de individuos tóxicos, que podemos descubrir en nuestro entorno, son el individuo entrometido, el fanático, el presumido, el competidor, el maniático del control, el crítico acusador o el arrogante sabelotodo.

A veces, la presencia de conflictos continuos, puede indicar que el ser tóxico es uno mismo, en vez de los demás. Lo cual no cambia excesivamente las cosas, porque el resultado es similar: un continuo malestar y dificultades para relacionarnos.

En ese caso hay que reconocer el problema y dejar de amargar a los demás con nuestros celos más o menos encubiertos. La clave, como siempre, es la comunicación: con uno mismo, para descubrir la verdadera raíz de nuestro comportamiento, y con los demás, para dejar de hacerles la vida imposible.

miércoles, 16 de noviembre de 2011

EL HORNERO

Reconocimiento

Chico, unos 18 cm.  Dorsal pardo-castaño, cola bien rufa.  Ventral grisáceo acanelado, blancuzco en el abdomen.  Garganta blanca.  Banda alar ocráceo-acanelada, poco visible.


Hábitat

Bordes y claros en bosques y matorrales, arboledas cultivadas, parques, plazas y jardines en la zona urbana y rural.
Distribución y densidad regional

Toda la Provincia con excepción de la zona alta de las Sierras Grandes y de las Sierras Chicas.  Mayor presencia. color violeta.
Relaciones antropológicas

El Pájaro Nacional argentino.  Unas de las aves más conocidas de todos, por su habitual y bulliciosa presencia en cercanía o en las propias viviendas y edificios donde hace su nido.  Querido y respetado por todos, símbolo de laboriosidad, cantado por los poetas.
Estado poblacional actual

Abundante, muy frecuente por todos lados.
Situación ecológica actual

Normal y equilibrada.  Su extraordinaria adaptación a todos los ambientes y el respeto de la gente, por haber triunfado en la encuesta que (en 1927) designaría el "Pájaro Nacional ", tiene asegurado su porvenir ecológicamente adecuado.

El nido, de barro y paja, cuenta con una antecámara y un cubículo para la incubación, donde la hembra deposita los huevos. La abertura se orienta a modo de evitar los vientos y tiene justo el tamaño de su cuerpo. Se le considera el ave de la Patria.
 
 



 
 



lunes, 14 de noviembre de 2011

CUIDADOS DEL CABELLO

El remordimiento de belleza: Demasiado producto mucho pelo

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Cuando se va al agua con productos de peluquería, el cabello puede tomar un aspecto grasiento y descuidado que puede arruinar por completo el estilo que pasó un tiempo en. Como norma general, sugerimos el uso de sólo dos productos en tu cabello: un spray protector de calor si utiliza las herramientas de calor y un acabado de productos para mantener el peinado en su lugar. Eso es porque si usted está solicitando más productos para el cabello, se corre el riesgo de pesar el pelo, rigidez, y perder el estilo.

Para evitar usar demasiado producto, comience por usar una pequeña cantidad primero y añadiendo más según sea necesario. En lugar de poner directamente un producto a la parte superior de su cabeza, aplicarlo por debajo de tu cabello por primera vez y trabaje hacia arriba y hacia fuera.

Si no tienes tiempo para lavar el cabello y volver a empezar, aquí hay algunos trucos que pueden ayudar a su ayudante-abrumado con secador de producto.

COMO ? Fijar el pelo que tiene demasiado producto en la misma



  1. Si utiliza demasiada cantidad de un producto o crema a base de aceite y ahora los mechones de aspecto aceitoso, espolvorear champú en seco o en polvo para bebés en sus manos y ejecutarlo a través de su pelo. Asegúrese de darle masajes en el fondo hasta que el polvo está bien incorporado. Darle una oportunidad a uno de estos D.I.Y. recetas champú seco? que puede funcionar tan bien como almacén de los compró.


  2. Si tu cabello es sensación pegajosa de laca para el cabello demasiado o gel, se rocía con agua para diluir el producto mantenga el estilo y dar a su pelo un rápido golpe-seco para volver al estilo de
    .

  3. La forma más fácil de arreglar su cabello es para tirar de él en una cola de caballo o un moño alto chic. Está fuera de su cara y usted no tendrá que pensar en ello durante todo el día. Una cinta para la cabeza grande, bufanda, sombrero o también puede ayudar con cubrir su cabello.

domingo, 13 de noviembre de 2011

CUESTION DE ACTITUD

Finalmente parece que termina siendo cierto eso de “la suerte de la fea la linda la desea” o al menos parece ser que hay un lugar común en el que todos somos iguales ante determinadas cosas.
Particularmente en cuanto a las mujeres, creo que hay mínimamente 2 cosas ante las cuales somos TODAS iguales: Hombres y Celulitis! Ninguna escapa a esto, al menos no a la celulitis!!
Pero no es de la celulitis precisamente que me interesa hablar…
La cosa es que parece ser que aun siendo la más bella no hay garantías frente al amor. Entonces no alcanza con la belleza física para conseguir y  “retener” el Amor?
Mmm……parece que no!
Tampoco frente al espejo ya que ni siquiera los modelos de belleza siempre asociados al éxito que vemos continuamente en TV, revistas, Internet, etc., parecen estar conformes con la imagen que este les devuelve (para alegría de los plásticos!).
Por otro lado digo: que seria de los lindos si no existieran los feos? Pero no viene al caso.
Tampoco me parece mal que cada uno quiera verse cada vez mejor y vaya tras ese ideal de belleza. Todo lo contrario, de eso justamente se trata!
Solo digo que tiene que ver con la evolución de cada uno. Y también con la elección de cada uno!!
Y si, este tema me hace ruido y cuando me hace ruido…pienso!
Que pienso? pienso que en la belleza, como en tantas otras cosas, no existe un parámetro que sea aplicable a todo y a todos! Seguro que muchos coincidiremos en líneas generales sobre ciertos criterios pero siempre va a haber alguien que no lo vea igual. Y si todos tratamos de encajar en ese parámetro que la mayoría cree bello seguramente seremos más los frustrados que los lindos.
La experiencia me indica que la belleza termina siendo una cuestión de actitud. Si tenes “actitud de feo” seguramente es lo que vas a transmitir y eso será lo que los demás perciban de usted. En cambio si te sientes lindo o linda y realmente vas por la vida con esa actitud, las cosas empiezan a cambiar. Vas a ver! Prueba, cambia de actitud ante el espejo, ante vousted, ante la vida…
Y QUE SE MUERAN LOS FEOS!!!

espejo-hombre-mujer

sábado, 12 de noviembre de 2011

VIVIR BIEN CUESTIÓN DE ACTITUD

  Adicciones compulsivas
Si tienes una pauta de conducta compulsiva como fumar, comer en exceso, beber, ver la televisión…, cuando notes que surge en ti la necesidad, párate y haz tres respiraciones conscientes. Después, durante unos minutos, sé consciente de la “urgencia compulsiva”. Haz unas respiraciones conscientes más; después puede desaparecer la compulsión.
Tu cuerpo es el ancla
Siempre que te sea posible utiliza la conciencia del cuerpo interior para crear espacio. Cuando estés esperando algo, escuchando a alguien o haciendo una parada en el día, siente al mismo tiempo la vida interior. Para ello recorre tu cuerpo mentalmente reconociendo las sensaciones físicas que percibes, sin juzgarlas o intentar cambiarlas. Siente la vida dentro de tu cuerpo como un hormigueo, una energía que fluye dentro de ti.
Deja que tu ego adelgace más y más
El ego está siempre en guardia contra cualquier cosa que perciba que puede disminuirlo. Cuando nos culpan o nos critican, necesitamos, como dice Echkart, “restaurar la forma mental del yo”. Y justificamos, defendemos o culpamos a los demás. Si el otro tiene o no razón, al ego le da igual con tal de auto-preservarse.

Práctica espiritual muy potente
Consiste en permitir la disminución de tu ego sin intentar restaurarlo. Por ejemplo, cuando alguien te critica, te culpa de algo o te insulta, en vez de contraatacar inmediatamente o defenderte, no hagas nada. Deja que la imagen del “Yo” se vea disminuida y ponte alerta a lo que ocurre muy dentro de ti. Durante unos segundos puede que te sientas incomodo, como si hubieras encogido. Después sentirás un espacio interior que está intensamente vivo. No has  quedado disminuido en absoluto, sino que en realidad te has expandido. Y te das cuenta que, al hacerte “menos”, te haces más. Cuando dejas de defenderte, te libras de la identificación con la imagen mental del “Yo” y dejas sitio para que surja el Ser.
A través de una forma aparentemente debilitada, puede brillar un autentico poder, que es lo que eres más allá de la apariencia. A esto se refería Jesús cuando decía: “Niégate a ti mismo” o “pon la otra mejilla”. Abstente de intentar reforzar el ego exhibiéndote, queriendo destacar, ser especial, causar impresión o exigir atención. Para ello, abstente de expresar tu opinión cuando el mundo expresa la suya y observa. ¿Qué sientes? Esto no significa que seamos victimas de gente inconsciente que nos maltrate, ya que también podemos decir “no” a alguien con firmeza y claridad, pero libres de toda negatividad. Dice Toller que si te conformas con no ser nadie en particular, con no destacar, sintonizas con el poder del universo. Y lo que al ego le parece debilidad, es en realidad la única fuerza verdadera. Esta verdad  espiritual  es diametralmente opuesta a los valores de nuestra cultura . En lugar de ser una montaña – enseña el antiguo Tao Te Ching- “sé el valle del universo”. De este modo se restaurará tu totalidad “y todo vendrá a ti

viernes, 11 de noviembre de 2011

CUESTION DE ACTITUD



Si no queremos enfermar... expresemos nuestros sentimientos.

Las emociones y sentimientos ocultos, reprimidos, terminan en enfermedades como la gastritis, úlcera, dolor lumbar y de columna. Con el tiempo, la represión de los sentimientos degenera en cáncer. Entonces vayamos a un confidente para compartir nuestra intimidad, nuestros secretos ¡nuestros errores! ¡El diálogo, el hablar, la palabra, son remedios poderosos y una excelente terapia!

Si no queremos enfermar... tomemos decisiones. La persona indecisa se mantiene en duda, en ansiedad, en angustia. La indecisión acumula problemas, preocupaciones y agresiones. La historia de la humanidad se ha escrito por decisiones. Decidir es precisamente saber renunciar, saber perder ventajas y valores para ganar otros. La gente indecisa son víctimas de malestares gástricos y nerviosos y de problemas cutáneos.

Si no queremos enfermar... encontremos soluciones. La gente negativa no encuentra soluciones y agrandan los problemas. Prefieren la lamentación, el chisme y el pesimismo. Es mejor encender un cerillo que lamentarnos de la oscuridad. Una abeja es pequeña pero produce una de las cosas más dulces que existen. Somos lo que pensamos. El pensamiento negativo genera energía negativa que se transforma en enfermedad.

Si no queremos enfermar... no vivamos desde la apariencia. Quien oculta la realidad, pretende, posa y siempre quiere dar la impresión de estar bien. Quiere ser visto como perfecto, relajado, etc., está acumulando toneladas de esfuerzo. Algo asi como "Una estatua de bronce con pies de barro". No hay nada peor para la salud que vivir de apariencias y fachadas. Estas son gente con mucho barniz y poca raíz. Su destino es la farmacia, el hospital y el dolor.

Si no queremos enfermar... aceptemos. El rechazo de la aceptación y la ausencia de la autoestima nos hacen alienarnos a nosotros mismos. Estar en paz con nosotros mismos es el núcleo de una vida saludable. Los que no aceptan esto se tornan envidiosos, celosos, imitados, competitivos y destructivos. Aceptados-aceptemos que somos aceptados-aceptemos las críticas bien intencionadas que son profundos pasos a un estadio de mejor calidad. Es sabiduría- sentido común-buena terapia.

Si no queremos enfermar... confiemos. Quien no confía no se comunica, no está abierto, no se relaciona, no crea relaciones profundas y estables, no sabe cómo hacer amistades genuinas. Sin confianza no hay relaciones. La desconfianza es falta de fe en nosotros mismos.

Si no queremos enfermar... no vivamos en la tristeza. El buen humor, la risa, el reposo, la felicidad, reponen la salud y mejoran la calidad de vida. La persona feliz tiene el don de mejorar el ambiente donde quiera que viva. "El buen humor nos salva de manos del médico". La felicidad es salud y terapia. El pensamiento positivo, para quienes buscan continuamente alguna receta que les ayude a prevenir enfermedades es la mejor receta y el mejor consejo.

El autor reiteradamente usa la frase "Si no queremos enfermar..." es una manera de animarnos a modificar el pensamiento cristalizado, enquistado y no sirve para tener una buena calidad de vida. No cabe duda que nuestro estado anímico influye en gran manera en nuestro organismo y su salud. Que el origen de una enfermedad sea psicosomático no la hace menos "enfermedad".

Así que reflexionemos, pidamos ayuda, sepamos tomar y valorar los sabios consejos de los que utilizan el pensamiento positivo...El cambio será un regalo que te darás a tí mismo, no sólo para lograr un bienestar duradero, contínuo, sino que en esta tarea te convertirás en el artista del cambio; pasarás a ser protagonista, serás el actor de tu vivir en una mejor calidad de vida y la "enfermedad", comprenderás que la enfermedad solo te deja ser espectador pasivo, prisionero de emociones, sentimientos amordazados que se transformaban en síntomas psicosomáticos